Field Notes, Objects, Plants, Spatial Orders

La planta del maíz en un microcosmos incaico

Esta copa de madera llamada en quechua quero fue fabricada en el siglo XVI, poco después de la llegada de los españoles a la región andina. Los queros, tanto en el pasado como en el presente, sirven para consumir la chicha, la cerveza de maíz, en rituales andinos que incluyen dos entidades.

Bat-Ami Artzi
Copa de madera, siglo 16, artista anónimo, V A 8915 Museo Etnológico de Berlín, altura: 15,8 cm. (fotografías por Martin Franken).

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Esta copa de madera llamada en quechua quero fue fabricada en el siglo XVI, poco después de la llegada de los españoles a la región andina. Los queros, tanto en el pasado como en el presente, sirven para consumir la chicha, la cerveza de maíz, en rituales andinos que incluyen dos entidades. Por esa razón, los queros fueron fabricados y utilizados como pareja. Sin embargo, en este caso, la otra parte del par se perdió. Este quero encarna tres plantas en su materialidad y visualidad. Hay evidencia que sugiere que el par de queros fueron tallados del mismo bloque de madera. En otras palabras, los queros crecieron juntos esperando ser moldeados por el artista (Cummins 2007:274). Además, las partes incrustadas están hechas de resina de la planta Elaeagia pastoensis, conocida como mopa mopa, que fue coloreada con una variedad de pigmentos.

La superficie externa de esta copa está decorada y dividida en tres secciones. En la sección superior hay una banda estrecha llena de pequeños edificios. La sección central, la más grande, está llena de incisiones que crean líneas curvas y bandas en forma de zigzag. La sección inferior incluye tres capas, filas de formas ovales coloridas, un diseño de red de color rojo y una línea de formas rectangulares que tenían incrustaciones coloridas que no se conservaron. Las tres secciones están unidas por seis plantas de maíz que se extienden desde abajo hasta el extremo superior de la copa. Cada planta tiene tres mazorcas de maíz con sus hojas, y encima de ellas un pájaro.

Copa de madera, siglo 16, artista anónimo, V A 8915 Museo Etnológico de Berlín, altura: 15,8 cm.  (fotografías por Martin Franken). 

Si unimos todos estos elementos, que están visualmente unidos por las plantas de maíz, podemos entender este quero como un microcosmos incaico que mantiene el carácter cíclico del cultivo, la cosecha, el almacenaje y el consumo del maíz. Desde una etapa muy temprana en la civilización andina, se construyeron andenerías para expandir la tierra agrícola, especialmente para el cultivo de maíz. La sección inferior del quero representa estas andenerías que fueron construidas en capas de piedras, arena fina, grava y tierra. En el quero, la fila de formas ovaladas coloridas probablemente se refiere a la pared del andén y debajo de ella hay dos niveles de construcción descritos como una red y como formas rectangulares.

La sección central con las líneas curvas grabadas y las bandas en forma de zigzag representa el flujo de agua en los canales, que sirvieron para regar las tierras agrícolas de las andenerías. La sección superior con la banda llena de pequeños edificios probablemente se refiere a los almacenes donde se depositaba el maíz cosechado y desgranado. Los almacenes fueron construidos en las laderas de montañas donde las condiciones climáticas son preferibles para la conservación del cultivo. Parece que no es casual que en esta representación los almacenes estén ubicados en la sección superior. Las seis plantas de maíz con sus respectivas mazorcas y las tres secciones indican juntos el cultivo, la cosecha y el almacenamiento del maíz. El uso del quero en sí representa el consumo de maíz en forma de chicha.

Los motivos representados en este quero son típicamente incas, pero el estilo que se utilizó para plasmarlos es distinto del estilo abstracto del arte imperial incaico. Los queros coloniales presentan un estilo más naturalista, probablemente debido a la influencia de la tradición artística europea. A pesar del uso de esta fuente de inspiración, los queros en el período colonial fueron un instrumento para la resistencia inca y para la perpetuación de la memoria inca. Esta pieza, creada en un período tan caótico, describe un paisaje andino típico y refleja, además, la aspiración de restaurar el orden inca, en el que la planta de maíz era el eje central del imperio.

Literature:

Cummins, Tom (2007): Queros, Aquillas, Uncus and Chulpas: The Composition of Inka Expression and Power. In: Variations in the Expression of Inka Power: A Symposium at Dumbarton Oaks, 18 and 19 October 1997, edited by Richard L. Burger, Craig Morris and Ramiro Matos Mendienta, pp. 267-312. Dumbarton Oaks Research Library and Collection, Washington D.C.

About the authors:

Bat-ami Artzi, Ph.D. of the Hebrew University of Jerusalem, is an art historian, archaeologist and curator interested in the art and material culture of ancient and colonial Andean indigenous societies. Her doctoral thesis "Beyond the Image: Femininity and Other Gender Expressions in the Ancient Art of the South-Central Andes (800 B.C-1532 A.D)" successfully reconstructs many aspects of the ancient Andean gender structures' and their expressions in art, society, religion, and ideology. Artzi's research centers on the material representation of ideas and notions through forms, technologies, materials and iconographies. Her research also focuses on the way Andean societies conceived the European invasion and how colonial art interlaced the Andean tradition with the European one. Dr. Artzi's studies were funded by the Prussian Cultural Heritage Foundation (2018, 2011), the Minerva Foundation (2015, 2011) and by the Hebrew University of Jerusalem (2010-2014, 2019). For one of her publications she has been awarded the Polonsky Prize for Creativity and Originality in the Humanistic Disciplines (2017).

Contact: 4A_Lab@khi.fi.it